COMBATE

El combate en Dark Souls™: Remastered es rápido, brutal, sangriento y, a menudo, mortal. Presta atención a estos consejos para sobrevivir un poco más.

La muerte acecha en cada esquina

No subestimes a ningún enemigo. Tanto los monstruos básicos como los jefes e invasores, son capaces de matarte rápidamente si bajas la guardia. No te apresures, especialmente al explorar zonas nuevas.
Cuando te encuentres con un enemigo nuevo, ¡tómate tu tiempo! Bloquea, esquiva, tantea al rival moviéndote dentro y fuera de su rango de ataque para observar su comportamiento. ¡Aprende de sus movimientos! Anticiparte a los movimientos del enemigo te permite esquivar, parar y bloquear eficazmente. No hará falta que tengas unos reflejos de lince cuando sepas lo que se avecina.

Atraer y provocar

Atraer es el acto de provocar a un enemigo para que te persiga hasta un lugar seguro donde tú tengas la ventaja. Usa armas a distancia o conjuros para enfurecerlos, retrocede hasta una posición más fácil de defender y ataca. Si es necesario, ¡deja que te vean para atraerlos y huye!
Provocar es una táctica muy simple, pero también muy importante, a la hora de entrar en combate directo. Provoca a los enemigos para que comiencen un ataque y esquívalo. En ese momento, realiza un contraataque sin demora (en ocasiones puedes efectuar un ataque mortal por la espalda si rodeas al enemigo mientras se recupera de su ataque).

Con el tiempo, la elección de clases es irrelevante

No le des muchas vueltas a la elección inicial de tu clase. En Dark Souls™ la clase inicial no es más que un paquete de atributos con un equipo preliminar. Si decides hacer que tu mago cambie la túnica por una armadura pesada y se convierta en una mole de combate cuerpo a cuerpo, debes saber que puedes hacerlo perfectamente.
Durante tu primera partida, si te das cuenta de que el estilo de juego que has elegido al principio no te gusta, ¡cámbialo! Siempre puedes probar una configuración de personaje más especializada más tarde, cuando conozcas mejor las opciones de las que dispones. ¡Una buena idea para aprender es empezar a jugar con un personaje equilibrado!

No bajes la guardia… Jamás.

Incluso cuando hayas despejado varias salas y no haya ni un solo enemigo cerca, corres peligro. La amenaza constante de ser invadido por otros jugadores te obliga a mantenerte en alerta en todo momento. No dejes el juego sin supervisar, porque no se puede detener. No hay respiro. A menos que juegues en modo sin conexión, siempre tienes que tener presente la posibilidad de que te invadan.

Si te frustras…

Dark Souls™ es complicado, no lo dudes, pero no desesperes; morir es perfectamente aceptable. Lo peor que puede pasar es que pierdas las almas acumuladas, pero siempre puedes volver a encontrar más. El equipo que encuentres y mejores, los atajos que abras y los atributos que aumentes son permanentes, y lo que es más importante aún, todo lo que aprendas explorando y luchando es vital para jugar mejor, y eso es más útil que aumentar la fuerza de tu personaje.
Si te cuesta seguir adelante, tómate un descanso, despéjate y vuelve con fuerzas renovadas. Plantéate qué te está dando problemas y prueba con otro enfoque o explora por completo una zona distinta. Usa objetos o conjuros, prueba armas y armaduras diferentes y experimenta con nuevas tácticas. No acumules los objetos consumibles, ¡úsalos!
Y, aunque no sea necesario, recuerda que siempre puedes ir a cazar monstruos para hacer acopio de almas y subir de nivel. A veces ese extra de PS o de energía puede inclinar la balanza en tu favor en un combate particularmente duro. Además, investigar nuevos conjuros y armas puede mejorar tus probabilidades.
Dark Souls™ cuenta con una comunidad en línea dinámica y en continuo crecimiento, así que siempre que eches en falta algo de apoyo, acude a tus compañeros para “cooperar como buenos camaradas”. Eso sí, ten cuidado para que no te destripen la trama, ¡la primera partida es una experiencia que solo se vive una vez!

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